La última debacle a la que ha llegado Izquierda Unida requiere que nos paremos a pensar con valentía el sistema político y electoral al que nos estamos dedicando. No podemos negar las responsabilidades de la dirección actual con Gaspar Llamazares a la cabeza, la desmovilización de una militancia que se reflejó en que sólo cincuenta personas asistieran al recuento en la sede nacional, o la patética sugerencia de ofrecernos como ministros dos días antes de quedarnos en dos diputados.
El panorama, en mi opinión, es mucho más grave, y se fundamenta en que el sistema actual está perfectamente pensado y diseñado para que IU nunca llegue a nada. Aunque muchas personas lo han recordado, hemos de ilustrar brevemente las matemáticas por las cuales la coalición ha necesitado medio millón de votos para cada diputado, mientras otros partidos con esos votos alcanzaban diez diputados. En realidad tampoco es que IU haya necesitado medio millón de votos por diputado, es mucho peor, los diputados se han conseguido uno con 163.633 votos en Madrid y otro con 154.300. El resto, 745.008 votos, no han servido para nada según establece la legislación electoral mediante la circunscripción provincial. Javier Ortiz recuerda que con 773.993 votos CiU ha logrado 11 escaños. Pero es que sumados a todos los restos de votos de todos los partidos que no alcanzan a un diputado, la cantidad de votos que no tienen representación en el Parlamento son millones. Armando B. Ginés, en rebelión.org, estima que esos votos corresponderían a 27 diputados que no aparecen en el hemiciclo y que, por tanto, son apropiados por los partidos mayoritarios que se benefician de la injusta ley electoral. A ellos, el autor añade los 82 escaños vacíos que corresponderían a quienes se han abstenido o votado en blanco. En total 109 escaños de “dudosa legitimidad democrática e intachable legalidad, es decir, casi un tercio del hemiciclo.”
Llamazares habla de tsunami bipartidista como si fuese algo coyuntural y no es cierto, el modelo es estructuralmente bipartidista, incluso hay algunas circunscripciones donde lo es obligatoriamente porque sólo le corresponden dos diputados. A todo ello hay que añadir el patrón mediático de presentar las elecciones legislativas como unas presidenciales a elegir entre los dos candidatos de los partidos mayoritarios, hasta el punto que se celebran debates, ratificados por la Junta Electoral, con la sola presencia de ellos dos o se cubre la jornada electoral haciendo referencia a los recuentos de sólo esos dos partidos.
Es verdad que en el periodo de Julio Anguita IU llegó a tener más de veinte diputados, pero, además de por el mérito indiscutible de aquel coordinador, fue por una determinada coyuntura política caracterizada por un PSOE desautorizado desde el punto de vista ideológico por aplicar políticas de derecha (privatizaciones, políticas laborales respondidas en huelgas generales), un corrupción trepidante sin precedentes en nuestra democracia, su guerra sucia contra ETA y una derecha que se presentaba como centrada a la que nadie tenía miedo. En realidad, como ya escribieron algunos analistas entonces, aquel voto de IU era prestado, procedente de socialistas indignados por la corrupción que, una vez saneada la imagen de su partido vuelven a votarle años más tarde. Es muy difícil que se vuelva a dar ese panorama, o dicho de otra manera, se necesita llegar a la corrupción de los gobiernos de Felipe González y a una imagen centrada del PP para que IU pueda aspirar a esa representación.
De forma que, no nos engañemos, la ciudadanía tiene la percepción de que, aunque las políticas económicas sean muy parecidas, hoy no es lo mismo Zapatero que Rajoy, aunque a muchos de nosotros sus diferencias nos parezcan anecdóticas e irrelevantes en lo esencial. Los votantes de más de cuarenta provincias saben que sus votos a IU irán directamente a la papelera y es lógico que, siendo de izquierdas e incluso compartiendo el ideario de IU, voten al PSOE, por mucho que, como escribiera recientemente Julio Anguita en el Diario Córdoba y La República, sea necesario “votar en conciencia y que quien no la haga esté renunciando a constatar valientemente ante el electorado el respaldo a sus ideas, y renuncie a ser él o ella mismo”. Miles de ciudadanos son conscientes de que votar en conciencia, en el sistema actual, es tirar su voto. No podemos estar durante décadas pidiéndoles a esos ciudadanos un voto inútil. Yo ya estoy harto de hacerlo, estoy cansado de dar vueltas a la noria reivindicando el combate contra el voto útil a sabiendas que en cincuenta provincias el voto a IU el pasado 9 de marzo fue inútil y en más de cuarenta lo será siempre. Ellos saben que su dilema no es otro que el de o tirar su voto a la basura o frenar al PP votando al PSOE, por mucho que esa lectura nos duela. No hay proyecto ilusionante en IU que pueda romper con esta perversión, no nos engañemos.
Si hacemos memoria, podremos recordar que en las penúltimas elecciones generales de 2004, muchos ciudadanos de la izquierda radical, incluso más allá de IU, que nunca votaban, lo hicieron al PSOE para expulsar al PP, conscientes de que puestos a buscar un resultado práctico, por muy radicales de izquierda que se consideraban, lo único que tenía sentido era votar socialista.
Por tanto, va siendo hora de que Izquierda Unida se plante de forma contundente contra esta farsa electoral y deje de seguir perdiendo fuerzas, dinero, ilusiones y potencial humano en unas convocatorias electorales perfectamente diseñadas para mantenerla en la marginalidad siempre. Podremos tener mejor o peor dirección, hacer seguidismo o combatir las políticas neoliberales del PSOE, reactivar el PCE o no, cambiar la dirección actual, pero siempre estaremos condenados a la marginalidad parlamentaria y nunca el modelo será democrático y representativo del ideario ciudadano.
A todo ello se une la última perversión del sistema, que es la de contar con dos millones de inmigrantes, en su mayoría obreros y personal no cualificado, que no tienen derecho al voto. Son dos millones de ciudadanos que están de forma legal en nuestro país, que cotizan a la Seguridad Social, pagan sus impuestos, se ubicarían por razones de clase en la izquierda, pero sobre los que pende la espada de Damocles de la no renovación de su residencia si resultasen política y socialmente reivindicativos. ¿Qué diría la derecha si dos millones de ricos y directivos empresariales no tuviesen derecho a voto?
Seguir insistiendo en el voto a IU tal y como está la situación resulta la opción más desesperanzadora y desmovilizadora de todas. Es el momento de decir que no estamos dispuestos a sostener la farsa y plantarnos, el dilema es cómo. No se trata de voto útil o no, sino de si queremos seguir siendo los tontos útiles que legitiman el modelo a sabiendas de que nos condena a la marginalidad. Julio Anguita condenaba el “señuelo del voto útil”, pero yo creo que el auténtico señuelo que nos engaña es el del sistema electoral.
Es verdad que no hay muchas opciones, pero no podemos seguir legitimando este teatro. Si bien la política no es sólo el voto e Izquierda Unida debe priorizar como objetivo el trabajo social y la sensibilización política en la calle por encima de convocatorias electorales, debemos sopesar opciones valientes si de verdad queremos regenerar el sistema político español. Desde plantearnos, por ejemplo, no presentarnos a las elecciones y apoyar coyunturalmente con nuestro voto al partido mayoritario que se comprometa a cambiar la ley, a realizar una campaña de fraude de ley empadronándonos en las únicas provincias con posibilidad de representación, Madrid y Barcelona. No podemos seguir pidiendo a las gentes honestas de izquierda que tiren su voto a la basura, no podemos seguir siendo el burro que da vueltas a la noria.
Valiente eufemismo. Claramente instatisfactorios, esa la forma con la que denomina la Comisión Permanente Federal de IU a unos resultados electorales patéticos y vergonzosos. Porque la realidad es esa, jamás, ni en los peores tiempos del carrillismo habíamos caído en unas elecciones generales como lo hemos hecho en esta ocasión. Ni grupo parlamentario, ni oposición influyente, ni ministerios reclamados ni nada. Izquierda Unida se ha metido la gran leche, incluso peor de lo que se pensaba, ya no es que se haya retenido el difícil escaño de Valencia, gracias en gran medida a la traición de Isaura Navarro y compañía y a la responsabilidad del próximo excoordinador electoral Gaspar Llamazares, es que no se ha recuperado nada, ha pasado lo contrario, hemos perdido un escaño en Madrid, y hemos perdido, y en este caso afortunadamente, llámenme cínico, el segundo escaño de Iniciativa per Catalunya. Es decir, en estas elecciones hemos conseguido un escaño, el del propio Gaspar Llamazares, porque desengáñense IC-V no es nuestro partido, IC-V es el partido de una gente con la que nuestra (vuestra) formación Esquerra Unida i Alternativa se ha unido a cambio de la nada. Ahora por supuesto vienen los balones fueras, y las grandes frases, tsunami bipartidista dice nuestro futuro excoordinador, responsabilidad de la ley electoral se dice también. Eso es cierto, pero no del todo. Es verdad que los medios de comunicación han planteado estas elecciones en clave bipartidista y es obvio también que la ley electoral nos ha perjudicado, no es necesario hablar de la injusticia de la ley d´hont, pero seamos un poco serios equipo dirigente. Algo mal habremos hecho, para perder un 20% de los votos, para perder exáctamente 321.041 votos.
Mal se comienza cuando la consecuencia de esta debacle es que el coordinador general, no dimita y decida más bien no presentarse a la coordinación general en la próxima asamblea. Mal se sigue cuando el responsable final de este desastre, Gaspar Llamazares, sigue pilotando la nave durante esta transición hacia la siguiente asamblea, y mal se acaba cuando el diputado electo Gaspar Llamazares, no renuncia a su escaño y sigue siendo la cabeza visible de nuestra organización en el parlamento de los diputados.
Mal empezamos, ya veremos acontecimientos, pero cuidado quizás los peores tiempos de Izquierda Unida no hayan llegado todavía.
laRepublica.es
La escisión de Iniciativa del Poble Valencià (IdPV) de EUPV ya es un hecho. La diputada que encabeza esta corriente nacionalista, Isaura Navarro, anunció ayer que se dará de baja de EU en los próximos días, después de que el domingo el Consejo Federal de IU rechazara que ella fuese la cabeza de lista por EUPV. Su nuevo partido apenas cuenta con unas decenas de militantes.
El pasado 20 de octubre fué cuando se celebró el Congreso Fundacional de IdPV, que aglutinó a todos los críticos de EUPV, que apenas sumaban unas decenas, las mismas que componen su Mesa Nacional (76 personas), que se reunió el domingo (asistieron 65). Cabe recordar que EUPV cuenta con 2000 afiliados.
Tras el revés del domingo a este nuevo partido nacionalista, la Mesa Nacional de IdPV se reunió el lunes por la noche para trazar su estrategia y para rechazar la decisión de la presidencia de IU de apoyar a los candidatos elegidos en la Asamblea de EUPV, algo que, según añaden, "sólo puede interpretarse como un intento de dar cabida a los candidatos del PCE sin valorar el efecto social y electoral negativo".
Isaura Navarro se ha despachado estos días cargando contra los comunistas, asegurando que ella no es comunista, por lo que se dará de baja en EUPV, aunque lo que no dijo es que ella fué la candidata propuesta por los comunistas en Valencia hace unos años, gracias a lo cual acabó siendo diputada nacional.
IdPV asegura que se siente "plenamente legitimada" para "continuar la acción política en una nueva organización política" desvinculada de EU y concurrirá a las elecciones generales, el Bloc (referente valenciano de Convergencia i Unió, de derechas) y Els Verds-Esquerra Ecologista.
Now I´m reading to: Marcus Wolf - El hombre sin rostro
Javier Parra
Gaspar Llamazares trajo a Oskar Lafontaine a Madrid con la intención de usarlo como baza electoral de cara a Marzo. Se cree el asturiano que hacerse una foto con el líder de "La Izquierda" en Alemania es un aval que hará que la izquierda española se rinda a sus pies y le diga: "Si, ¡tu eres nuestro Lafontaine! ¡Te seguiremos!". Desgraciadamente las virtudes no se pegan, y dudo bastante que el alemán conozca la acción política de Llamazares porque si así fuera, dudo que hubiese aceptado hacerse una foto con el artífice de reventar Izquierda Unida y hacer que lo desprecie toda la izquierda alternativa.
Algunos líderes "llamazaristas" ya han declarado que no están cómodos junto a los símbolos comunistas, incluso que se avergüenzan de ellos. No sé si pensaban lo mismo cuando fué el PCE quien puso a disposición de IU todas sus sedes, sus recursos, sus hombres y mujeres, su dinero, sus esperanzas… Un PCE al que ahora, desde el entorno de Llamazares, se está intentando aislar y expulsar de la coalición, convirtiendo a IU en una organización sin militantes, una especie de "Coordinadora de cargos públicos", pero con el apoyo de los grandes medios de comunicación, eso sí. Unos medios que también desprecian, como los de Llamazares, a la izquierda anticapitalista.
El camino de Llamazares y los suyos es el mismo que emprendieron los Garrido, Almeida o Carrillo, aunque pretende hacerlo desde el control del aparato, recurriendo a purgas, expulsiones, y a la ayuda de medios los medios afines al PSOE.
Lafontaine abandonó la socialdemocracia para unir a la izquierda anticapitalista. Llamazares abandona la izquierda anticapitalista - si es que alguna vez estuvo en ella - para desembarcar en la socialdemocracia.
Y es que Llamazares no es Lafontaine, y por supuesto ni tiene la capacidad ni la intención de unir a la izquierda. Para unir a la izquierda no bastaría con unir a sus organizaciones en una estrategia común, sino en lo que es más importante, construir un discurso radicalmente distinto a lo existente, de izquierdas, internacionalista, republicano y verosímil. Un discurso que sólo será posible construir abandonando cualquier tipo de sectarismo, intolerancia o resentimiento.
Now I´m rading to: Manuel Vázquez Montalbán - Roldán ni vivo ni muerto
Antes nos distingüíamos del los demás partidos políticos en que más allá de personalismos y de mesianismos, nuestra integridad y fortaleza se basaba en el programa electoral, ese era nuestro punto de partida y nuestro fin. La aplicación del mismo, y quien quiera pactar con nosotros que se atenga a lo que en él hay escrito. Hoy la integridad se ha perdido gracias a un funesto personaje llamado Gaspar Llamazares, que tanto cesa a miembros de la presidencia federal, como se pasa por el ojete, los estatutos (véase el caso valenciano) y el programa electoral. Y para muestra un botón.
Los nacionalistas e Izquierda Unida reculan y apoyan a Zapatero para sacar adelante el canon digital
El Gobierno ha conseguido salvar el canon digital en el Congreso. Los partidos minoritarios CIU, ERC, PNV e IU dieron un giro radical en sus posiciones y acabaron por tumbar este jueves la enmienda que preveía la eliminación del canon digital y que ellos mismos habían aprobado hace una semana en el Senado. Las presiones del PSOE y de las entidades de gestión de los derechos de autor, como la Sociedad General de Autores (SGAE), dieron sus frutos. Sólo el Partido Popular y los diputados de ICV votaron a favor de la enmienda y, por tanto, en contra de esta polémica tasa.
Los primeros en recular fueron los diputados de Izquierda Unida, que anunciaron que votarían en contra de la enmienda, pese a que ésta había sido idea de sus colegas de grupo parlamentario, ICV. Isaura Navarro se encargó de la difícil tarea de explicar cómo el voto de parte de los diputados de su grupo iría en contra de sus convicciones, que pasan por calificar el canon de “impuesto incoherente y gestionado por entidades privadas”. CiU también cambió su discurso de forma drástica, negó que se trate de un impuesto y fundamentó su apoyo al canon en que posibilita al ciudadano a hacer copias privadas de las obras que compra. Ahora bien, reconocieron que algo no se estaba haciendo bien, dado el gran malestar social suscitado.
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