
Muy buenas estimados, ya cuatro lectores, aquí estoy de vuelta tras un viajecito nuevamente en el transiberiano Vigo-Barcelona. Apacible el viaje esta vez, debido a la cantidad de hachís fumado las horas previas y la ingesta de cerveza que me llevó rápidamente al octavo sueño.
Pues bien señores el motivo de mi escrito de hoy, es la insoportable levedad del ser, no de Milan Kundera, uno de mis libros de cabecera, obviando por supuesto el anticomunismo ferviente del escritor, más bien voy a hablarles de la insoportable levedad de ICV de sus planteamientos políticos.
Y es que oigan, yo el tema de la constitución europea lo tengo muy claro, es decir, mi opción, evidentemente es la de un no rotundo, como así son las posturas del PCE, de IU en incluso de partidillos como ERC y CDC que apuestan por el no, aunque con unos planteamientos demasiado livianos. Y es que si la UE acepta el idioma votamos si y si no pues a otra cosa mariposa me parece un argumento que no se creen ni ellos, por no hablar del si crítico de CCOO o de UGT, de sus cúpulas obviamente. Por cierto, alguien me puede explicar que leches es un si crítico. Porque yo, permítanme la ignorancia, cuando veo los recuentos no veo por ningún lado si crítico o no crítico en los referendums planteables. Veo si, no, blanco o nulo. Será que está vez añadian el crítico de marras después del si.
A lo que vamos hablaba del no. Obviamente la izquierda, habla del no, independientemente de sus plantemientos y de que los ha llevado a esta postura. Y hablo de no rotundo incluso en el caso de Gasparín Llamazares, pero es que lo de ICV no lo entiendo. De verdad que le doy vueltas a la cabeza y no soy capaz de que me entre en mi cabecita el por qué no dan una postura clara, en lugar de escudarse en un falso asamblearismo que ni ellos se creen.
Verán Consell Nacional de ICV hace unos días. Estos señores que hablan de un no defendido entre otros por los Saura, Herrera, Romeva y compañía y que será, según dicen rotundamente ratificado, se encuentran con que un destacado dirigente de su formación ecopollas, como el Conseller Salvador Millá opta por el si. Y lo que parecía ser una opción personal, se traduce en un apoyo del más del 30% de los reunidos en ese Consell Nacional. Vaya con la rotundidad de los iniciativos. El no gana pero de manera muy poco creible. Y es que señores una constitución europea, que no conoce ni dios pero que ya es firmada por los Zapatero and company, es una aberración total. No sólo por el planteamiento ligero de los Carod-Rovira o los Anxo Quintana, sinó por que niega derechos básicos como el derecho a manifestación o a huelga. Recuerdo al hilo de estas dos últimas afirmaciones, creo que fue Chirac, el que dijo que aunque no aparezca recogida no implica que se interprete que esos derechos están recogidos.
Miren señores, las cosas claras y el chocolate espeso, si yo interpreto que si, tú puedes interpretar que no, y ahí nos encontramos con un gran problema de autoritarismo. Por no hablar de que la economía de mercado es el único modelo a aplicar si se quiere estar dentro de la UE, si si, eso lo dice la constitución de marras, que yo lo he leido no me lo han contado. Pues bien, siguiendo con Iniciativa, a modo de democracia interna deciden montarse uno de esos referedums chachi guay con los que van por la vida, fardando de democracia. Democracia la mañida palabra, la que aplicó el Ribó cuando dirigia Iniciativa y el PSUC, y que estuvo ocho largos años sin convocar un congreso. Vaya con la democracia de esta gente. Pues bien, el referendum donde voto un miserable 30% de la militancia, según ellos el 30% es igual a 1500 afiliados, es decir con un censo del PSUC del año 80 el no gana por los pelos. Un 59% votó por el no a la constitución y un 32% por el si, un si secundado, aparte de por Millá, por un histórico como el Gutierrez Diaz. Que si señores, que las opiniones son libres y hay que respetarlas, pero oigan, no me digan entonces que son la izquierda catalana y que son verdes, porque verdes es como están los ciudadanos del Prat por ejemplo, donde su gobierno de ICV aprueba el modificar el cauce del rio Llobregat en tropecientos kilómetros, hecho, todo sea dicho de paso con la oposición de la Unión Europea que calificó de ilegal dicha modificación. O el si pero no al tunel de Bracons, o mil cosas más oigan que aquí lo que importa es la pose verde, no el contenido en si. Ya ven ustedes, la insoportable levedad del ser de ICV. O más bien lo insoportables que son a secas.