
He acabado, con gran devoción y con gran inquietud el libro nombrado en el título de este artículo. Me sorprende que un libro con un gran valor cultural como este estuviese tanto tiempo descatalaogado. He leido, con gran devoción, repito, y con, redundando con el título inquietud por los motivos siguientes.
Devoción porque Manuel Vázquez Montalbán, aparte de ser un escritor de referencia, es mi escritor predilecto, uno de los predilectos mejor dicho; y con inquietud por ver que ha sido de los personajes con los que don Manuel almorzaba y disertaba de los temas más diversos, pero relacionados siempre con su actividad. Y es precisamente eso lo inquietante. Son veintiuna las personas entrevistadas allá por el año del delator de comunistas Orwell (1984), y es curioso observar que la mayoría, como es lógico a ya que han pasado veinte años, no sigan en la primera linea de su actividad. Los que tienen suerte y veinte años después siguen vivos, una pena que no sea en el caso de Montalbán, están o bien retirados de la actividad a la que destinaban sus fuerzas o bien en un plano menor. Todos salvo la inquietante excepción de uno de ellos.
¿Quíen?. Pues el viejo diplodocus (mejor dicho el t-rex, ojo no confundir con Marc Bolan) Manuel Fraga.
Y es que ya no es que hubiese sido actualidad hace veinte años, es que ha sido actualidad hace cincuenta, hace treinta y es actualidad hoy, y lo será si la muerte no lo evita, ahora si deseo la muerte de Fraga, aunque Guardingo diga que me contradigo, será actualidad en los próximos cuatro años.
He leido con extremo cuidado esta entrevista, la más interesante junto al almuerzo (inexistente) Julio Anguita, y si no es porque se quien es y de donde vienen Montalbán y Fraga, diría que el segundo ha sido siempre un defensor de la democracia y el primero es un quisquilloso periodista.
Y es que Fraga ya apostaba (según él mismo) por la democracia, nada más y nada menos que en los años cincuenta. Vaya, un poquito más y se adelanta al PCE el hombre.
Es tan interesante la entrevista y las palabras que de él se desprenden que he decidido, sin lugar a dudas, dejar mi militancia en el partido de esos asesinos que son los rojos del PCE, y pasarme al garante de la libertad infinita (¿cogen el juego de palabras?) que es el Partido Popular capitaneado por el paladín de la democracia George Bush, estoooooo digo Manuel Fraga, es que me parecen tan iguales.
Veinte años después, el personaje ha repetido esta tarde las mismas palabras, ni que se hubiese leido el libro, diciendo que el fue siempre, incluso en la época más dura del franquismo, un demócrata convencido.
Queridísimo Goebbels tiene un digno sucesor, bueno se conocerán, si son de la misma época