
Lo cierto es que el que escribe no es muy dado a hablar sobre su vida personal. No negaré que me aburren los blogs donde uno habla de su vida, a no ser que las vivencias del autor o autora de un blog en particular se ciña en sucesos digamos paranormales a la vida cotidiana, es decir, vivencias que se escapan al hoy me levante a las once, desayune churros y una taza de cola cao, vi la televisión,...
Y ahí empieza mi articulillo de hoy.
Francamente, siempre se me han hecho muy pesadas las mañanas y tardes de los domingos, máxime cuando la ingesta de alcohol del fin de semana acompañada de esos amigos de siempre acaba a las mil de la madrugada y las condiciones mentales del que en este caso escribe acaban resultando excesivas y lamentables caso de mis últimos fines de semana en mi Ogrobe natal, lo mismo que en mi Catalunya adoptiva en el pasado.
Pues bien, la tarde de hoy posterior a la comida, lubina con patatas panadera que mi madre hace sublimemente, ha consistido en rebuscar y ordenar esos cajones, armarios y también trastero donde uno acumula sus bienes infantiles y adolescentes, que no verá en años.
Recuerdan ustedes aquella escena en la película Amelie, donde la protagonista Audrey Tautou encuentra una cajita con aquellos tesoros que un niño escondio años atrás y más tarde le entrega anonimamente. Pues bien, sin llegar al extremo del entrañable caballero propietario de ese tesoro infantil, sin llegar a las lágrimas hoy he visto en el trastero de mi casa, en el fondo de un armario en desuso, mi maravillosa NES, mi maravillosa consola nintendo, esa que hizo que la tecnología llegase a mi casa por vez primera hará unos quince o diecisiete años.
Y como al agradable bonachón rozador de la cincuentena de la película de Jean-Pierre Jeunet los recuerdos han venido en abalancha.
El regalo de mis padres de esa melancólica consola, acompañada por la panacea en el mundo de los juegos, el Super Mario 3. La incorporación del que escribe a su primera y única pandilla urbana, la de los adictos a la NES contra los adictos a la Master Sistem de SEGA, las agrias y divertidas disputas dialécticas sobre si Super Mario era mejor juego que el Sonic o viceversa, los amigos de diez años reunidos despues de nuestras soporíferas clases en EGB, , destinadas únicamente a jugar hasta las diez de la noche que a esa hora había que ir a dormir, y cambiando de casa cual militante del clandestino PCE en el franquismo, porque los progenitores acababan hasta el gorro de ver decenas de mocosos chillando y empanados frente a la televisión pasando fases imposibles de los juegos en cuestión.
Que recuerdos oigan, esos cartuchos tan bastos, esos mandos tan sencillos, pero que en ese tiempo suponían la panacea absoluta en el mundo de los juegos.
En fin como el título dice recuerdos preadolescentes. Recuerdos de una lucha de rivales, nintendo vs sega, que acabaron fumando la pipa de la paz cuando la megadive de SEGA y la supernintendo aparecieron en el mercado y que papis y mamis se negaban a comprar a los poseedores de las anticuadas de un día para otro NES y master sistem.
Por cierto, no se si lo mencioné o no, pero yo era de los de NES, espero que no moleste esto a algún ex master sistem porque desenterraremos afablemente esa antigua hacha de guerra sioux.