
Dicen que vivimos en un estado desmemoriado, acostumbrado a olvidar sus extensas miserias, a vilipendiar a los perdedores a cambio de colmar a los vencedores, o como mucho a dejarlos en una agradable y neutra indiferencia a la larga, aunque no cuestionada por sus futuras generaciones. Repúblicanos,brigadistas internacionales, maquis, luchadores antifranquistas,... todos olvidados, siempre olvidados. De poco sirven esos recordatorios efímeros y semiclandestinos de determinadas organizaciones sociales o partidos, partido en este caso, político para restablecer su dignidad, o por lo menos para que su ejemplo de lucha no muera en el pozo sin fondo del olvido.
Decía que vivimos en un estado desmemoriado, pero matizando lo dicho, digo que es semidesmemoriado. Y no quiero que me interpreten mal queridos lectores y lectoras, pero empiezo a estar un poco harto de los homenajes mil veces repetidos a los Gregorio Ordoñez, por poner un ejemplo y demás víctimas de la barbarie etarra, publicitada hasta el infinito por los medios de comunicación publico-privados, como ayer pudimos ver en el mentado acto en recuerdo de Gregorio Ordoñez. Son casos y casos. Hace unos meses se hizo un acto precioso en Rivas-Vaciamadrid en homenaje a repúblicanos inexistentes para la historia oficial de la España una, grande y libre fascistoide y "demócrata". Evidentemente ese homenaje no ocupó más que veinte segundos si los hubo en medios de televisión y radio, y alguna escueta nota en la prensa escrita. Punto y final que el pasado no es para removerlo ni para buscar fantasmas del pasado como algunos piensan.
¿Recuerdan las bodas de plata de reinado de su graciosa majestad Juan Carlos I de Franco y Bahamonde, o los fastos excesivos para conmemorar también esos veinticinco años de la intocable constitución española?. Seguro que si lo recuerdan. Bobardeo mediático día y noche, el ejemplo que la transición dio al mundo, como si el paso de dictadura a democracia fuese un camino de rosas, adornado por muertos y secuestrados de ETA y GRAPO nada más, que los muertos izquierdosos subversivos no cuentan.
Pues bien, todo esto viene a colación de que hoy día veinticutaro de enero del 2005, hoy es el veintiocho aniversario de los asesinatos de los abogados laboralistas de la calle Atocha. Seguro que recuerdan los que lo vivieron el suceso, otros los que no habrán, quizás oido hablar del mismo, o bien habrán visionado esa película de Juan Antonio Bardem, Siete días de enero donde tan bien lo explica. Muertos que ya han sido ignorados, que nunca han sido homenajeados como era debido. Abogados militantes de CCOO y del PCE generalmente que a tenor de su militancia política me parecen más bien muertos de tercera para los dos grandes partidos estatales y para los grandes oligopolios mediáticos.
En fin, que se le va a hacer. Este es nuestra maravillosa España, esa España mia esa España tuya. Esa en la cual las víctimas de la barbarie lo son si militan en el P$OE o PP y lo son si son víctimas del terrorismo de la mal llamada extrema izquierda, o de la tambíen mal llamada izquierda abertxale.
Por cierto la foto es la del día del entierro de esos trabajadores, de esa gente corriente, ese entierro donde la basura derechosa y socialdemocrata afirmo que el PCE quizás merecia la legalización por su buen comportamiento en el sepelio. Hijos de puta, hijos de puta como Martín Villa, ese comisionado para el Prestige a propuesta del PP como no, que no garantizaba la seguridad de los asistentes al entierro. Que asco.
He dicho.
Los abogados de Atocha
Luis J. Benavides. Asesinado
Alejandro Ruiz. Herido.
Enrique Valdelvira. Asesinado.
Javier Sauquillo. Asesinado.
Luis Ramos. Herido.
Mª Dolores García. Herida.
Serafín Holgado. Asesinado.
Miguel Sarabia. Herido.
Ángel Rodríguez. Asesinado.