Mamma mia. Que disgusto ha cogido nuestro sumo pontífice. La España católica promueve el laicismo y desprecia todo tipo de valor religioso, vamos que casi ha venido a decir el infalible, que la reserva espiritual de occidente vuelve a ser pasto de anarquistas y comunistas despreciables, quemadores de iglesias, profanadores de tumbas y comeniños con rabo y cuernos. Que mal panorama oigan, y es que leyendo la prensa de hoy, he dudado. He dudado si estoy viviendo en el 2005 o en 1936, he dudado tanto que no sabía si era Juan Pablo II o Pio XI el que emitía tan categórico veredicto. Porque queridos lectores y lectoras el Papa, el único interlocutor con el altísimo opina sobre lo que le sale de su mente senil. Poco importa ya, que las manifestaciones pontífices no se ciñan a lo extrictamente religioso, que va, aquí de lo que se trata es de largar por esa boquita tan rica. Vamos a ver, a mi lo que diga ese ente antediluviano que es el Papa, y en extensión la iglesia caltólica, apostólica y romana, me la trae al pario, siempre claro está que ese piquito de oro se ciña a manifestaciones referentes únicamente a la fé católica, ahora bien el confundir el tocino con la velocidad es algo que me molesta y mucho. Porque ya me dirán ustedes a santo de que, viene el manifestarse sobre un tema tan ajeno para su santidad y tan lejos de sus dogmas de fé como es el Plan Hidrológico Nacional. Este hombre no debe de haberse enterado que la separación entre iglesia y estado en este estado es algo que se ha logrado hace ya algunos años, antes de su proclamación papal en el 78 para ser más concretos. Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/