
Vuelvo al blog, vuelvo a escribir, y lo hago con motivo del campeonato de liga de Barça hace unas horas.
Verán, sí admitámoslo el balompie como deporte es totalmente ridículo, absurdo, uno de los deportes menos atractivos que conozco, pero el fenomeno social que conlleva a todos los niveles, desde aficcionados a profesionales es enorme. Y si ese es el principal activo del fútbol, en el caso del F.C. Barcelona la afición se torna religión, y el seguimiento en mística, por muchas razones. Ser del Barça es algo más que ser un equipo de fútbol, ahí está el lema, algo más que un club. Ser del Barça, principalmente en Catalunya es conceder a los once jugadores categoria de ejercito simbólico y desarmado de Catalunya frente al centralismo hispano encarnado en los otros guerreros, desarmados también y representantes de la unidad española, los jugadores del Real Madrid.
Eso es quizás lo bonito del balompié esas rivalidades sociales sólo comparadas a un Celtic vs Rangers en Escocia, o un Boca vs River en Argentina. Un deporte odioso, pero un fenómeno social increible