
Si alguien había pensado que la ratificación del tratado constitucional europeo iba a ser un paseo de rosas visto el hermosísimo resultado consensuado por los supuestos antagonistas PP-P$OE, ya ve que está equivocado.
El triunfalismo excesivo de los defensores a ultranza del tratado, tras la victoria del supuesto referendum pactado en el Estado español, y las ratificaciones de parlamentos como el italiano o alemán a la carta magna europea empieza a tornarse preocupación en vista de que en la vecina Francia, los sondeos dan o una pírrica victoria al sí, o una derrota de los partidarios de no. Ayer sin ir más lejos una nueva encuesta daba un resultado del 54% a favor del no. Ni la actividad frenética de los Chirac y la derecha francesa, así como del expresidente "socialista" Jospin con el apoyo de la mitad del P$ francés consiguen que el sí remonte el vuelo para afrontar con garantías un referendum que es difícil de perder cuando lo convoca un gobierno, con toda la capacidad mediática que eso supone, y con las claras ventajas que obviamente mantienen las opiniones afines al poder, como aquí sucedio no hace mucho.
Como no puede ser de otra forma, el supuesto socialismo y la derecha, tan iguales en los fondos (a veces) tan distintos en las formas, y no menciono el talante de nuestro excelentísimo porque ese es otro tema, se han lanzado ya a la campaña del miedo, augurando todo tipo de desgracias para la UE si el tratado no es ratificado.
Obviamente la derecha y la supuesta izquierda, que también es derecha, son coincidentes en este y en otros temas de orden mayor, dejando las diferencias para matrimonios homosexuales, retirada o no de tropas, etc etc, en definitiva para temas menores, para que la gente, oigan, percivan que la izquierda nominal y la derecha convencional, tienen sus diferencias. De la izquierda más allá de la nominal no hablar porque no existe, ni existen los foros sociales, ni las plataformas, ni los partidos de izquierda real, ni los sindicatos cuando esta muestra un claro carácter clasista, ni nada. Y ya que es este grupo de no existentes los que pregonan un no a la constitución pues resolviendo la regla de tres, la campaña por el no, es imperceptible, máxime cuando como decía los partidos principales son coincidentes en sus planteamientos.
A pesar de todo el no, avanza, y hoy mantiene las posibilidades de joder a los defensores del neoliberalismo. Sin duda la campaña del sí se recrudecerá y los fantasmas pasados, presentes y futuros volveran, como amenaza a los partidarios de no. A pesar de todo, el pretendido paseo de rosas de la constitución europea no lo es tanto, y la negativa avanza en todos los lugares. En todos menos en el Estado español, donde Zapatero se jacta de haber sido los primeros en aprobar el tratado con una supuesta consulta popular, que no era vinculante.
Estaremos expectantes.