
Un nuevo despropósito de esta gentuza, y es que a estos buitres, a estos carroñeros, a estos destroza vidas no se le ha ocurrido otra cosa que denunciar a un restaurante que celebraba una boda, y como en todo bodorrio que se precie, después de comilonas y bebidas varias, una boda o una celebración del tipo que sea quedaría coja si no hay unas dosis musicales para animar el cotarro. Pues bien, el que la orquesta tocara a los Bisbal, Bustamante y demás personajes musicales le ha costado al restaurante en cuestión la friolera de 46000 € en concepto de derechos de autor. Repugnante verdad, pues si el fondo lo es, las formas lo son más, porque la prueba aportada por estos desgraciados ha sido el video grabado por un detective contratado por la propia SGAE para cubrir el evento, una muestra más ya no de ilegalidad manifiesta, si no de la repugnancia extrema, de esta panda de hijos de puta.
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