
Es curioso observar el tratamiento informativo de la prensa "independiente" española, como se encargaba de autoproclamar el dueño de Prisa, a propósito de la nueva realidad boliviana, es decir de la nacionalización de los recursos energéticos en Bolivia, una vez firmado el decreto de desprivatizar los recursos y los medios de producción relacionados con las reservas de gas. La verdad es que el que escribe no cree que vaya a aportar algo nuevo sobre este tema, ya se han vertido ríos de tinta suficientes, y las posiciones ya están más que fijadas por unos y por otros.
Lo que en realidad me lleva a escribir esto, es el maniqueísmo y la pantomima con la que los medios de comunicación, en especial los autoproclamados independientes y con la añadidura de izquierdas, es decir El País y el grupo Prisa, tratan este tema. Y no es la crítica a los artículos de opinión ni a las editoriales lo que resulta molesto, al contrario, que cada uno tenga la opinión que quiera sobre lo que quiera. Lo que resulta obsceno es el tratamiento meramente informativo, es decir el tratamiento que se da en las crónicas, que como mínimo deberían ser la explicación de un suceso de actos de la forma más objetiva posible, o si se prefiere de la forma menos subjetiva poible.
También resulta cómico, por no decir grotesco los análisis tan chabacanos, absurdos e irreales, tanto en formas como en fondo, que se usn, no ya para oponerse, si no para ridiculizar a los que han tomado estas decidiónes, así como proclamar la defensa de los interes españoles en la zona (léase REPSOL-YPF), como principal argumento para la desacreditación de una medida, la nacionalización, más que interesante desde el punto de vista histórico, y totalmente soberana y legal.
Toda esta ofensiva me lleva a pensar que algo falla y que en realidad poco tienen que ver esos supuestos intereses españoles con los mios y mucho menos con los bolivianos. Me explico, cuando el carismático presidente Zapatero, afirmó que la nacionalización podría ser perjudicial para el conjunto de los españoles, por mucho que le di vuletas al asunto no encontré ni un un sólo momento en que yo me haya beneficiado de la existencia de Repsol. Jamás me han regalado un litro de servicio en la estación de servicio que hay cerca de mi casa, propiedad de Repsol también, ni me han rebajado el precio del combustible en ninguna ocasión, más bien lo contrario. De esto he deducido que o no vivo en el Estado español, de ahí el no haber sido nunca beneficiario de la multinacional, o que Repsol está enfadada conmigo por algun motivo que desconozco. Quizás aquel crío con el que me metía en mis tiempo de instituto sea hoy gerente de la gasolinera a la que voy, o directivo de la empresa, no lo se. Lo que si se es que me parece perfecto que Bolivia haya tomado la decisión de cumplir lo que el programa del MAS, el partido de Evo Morales, prometía, la nacionalización de los recursos energéticos. Y quizás sea esa la razón de fondo de esta virulencia, que llega al insulto cuando los protagonistas son el propio Evo Morales o Hugo Chávez, el cumplimiento de los programas electorales.
Quizás sea eso lo que molesta, el que lo que se ha prometido se cumpla, y más cuando se trata de medidas económicas que son las que afectan en lo contidiano a los ciudadanos, no el apoyo ferviente a regalar zapatillas para buscar pisos o a equiparar a los simios con los humanos sólo porque el PSOE así lo apruebe, y quizás moleste también que cuando uno se dice independiente lo demuestre con hechos como Bolivia y no se queden más allá de la palabrería barata. Porque como decía Rafael Alberti, "las palabras no sirven, son palabras".
Now I´m listening: Los Negativos - Pasando el tiempo
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