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Hace muchos años, tiempo hace ya, había un movimiento político social llamado Izquierda Unida. Esta organización tenía más de veinte diputados, había creado una ilusión entre la gente y además hacía política de izquierdas. Esta organización estaba cohesionada, era fuerte, tenía integridad y no se arrodillaba ante partidos de derechas aunque autoproclamados de izquierdas. Izquierda Unida, esa organización conseguía día tras día y elección tras elección más apoyo electoral, creciendo en municipios, en parlamentos autonómicos, en las instituciones de la UE y por supuesto en el congreso de los diputados, pero además de eso tenía un fuerte respaldo social en la calle, donde estaba la verdadera lucha. IU, esa organización, la que yo recuerdo, defendía una política sólida. Su prioridad eran los trabajadores y trabajadoras del estado español, se trabajaba por ellos y para ellos, se avanzaba en el camino pero nunca olvidando que el fin es la transformación de la sociedad, transformación todo sea dicho de paso integral y no parcial, un fin que se llamaba socialismo y hacia el cual Izquierda Unida caminaba.
Hoy por desgracia la situación es la contraria. IU ya no es un movimiento político social, en la práctica es un partido político más del sistema. Más cercano a la partidocrácia que a su militancia, a la que sólo consulta, y por correo, cuando determinadas ocasiones lo requieren con el fin de darse un autoengañoso baño de complacencia y de democrácia interna. Hoy Izquierda Unida ya no está en contacto con los movimientos sociales, todo lo contrario se engancha a ellos pero simplemente con un fin electoralista, porque IU hoy no concive a los movimientos sociales como a sus aliados, IU hoy sopesa a los movimientos sociales pensando si eso beneficiará o perjudicará sus intereses electorales, porque hoy IU, basa su política simplemente en la aritmética, en ver si tal o cual decisión subirá un pico de votos que consigan un nuevo diputado donde situar a sus aliados y cómplices. Hoy Izquierda Unida, ya no hace política, hace otras cosas, en su afán de ser modernos, se han vuelto tan postmodernos que la defensa de los trabajadores, las treinta y cinco horas semanales o la transformación de la sociedad han sido sustituidos por anunciar el veto al PSOE de los presupuestos generales del estado, para después votar a favor de los mismos basándose en la teoría del mal menor, de que es mejor votar sí a algo que otros han hecho mal a pesar de que la integridad de IU desaparezca. Hoy Izquierda Unida no cree en Izquierda Unida, cree en escisiones verdes que destrozan la organizaciones mientras se amparan estos hechos. Hoy Izquierda Unida no sabe que es Izquierda Unida. En un lado se llama Compromis, en otro lado IU-Aralar, en otro lado Esker Batua Berdeak, en otro ICV-Esquerra Alternativa. Hoy Izquierda Unida fagotiza a Izquierda Unida, expulsa a militantes, depura censos, no da un trato igual a los dos candidatos a la presidencia del gobierno, pacta con quienes diez años atras quisieron asesinar a Izquierda Unida. Hoy Izquierda Unida se ha olvidado de hacer política, lo que hace es crear myspaces, crear avatares de Llamazares para secondlife y para el mundo virtual. Porque en el mundo real Izquierda Unida en la práctica ha ido consumiéndose gracias a direcciones que se imponen de forma antiestatutaria y que creen en un proyecto ajeno a Izquierda Unida. Curisoso verdad. Pues esto es Izquierda Unida hoy, una triste sombra de algo que a mucha gente ilusionaba no hace mucho.
Now I´m reading to. Ignacio Ramonet y Fidel Castro - Biografía a dos voces
Después de unos días pasando vergüenza ajena, hoy se ha consumado lo que podría llamarse el principio del final de Izquierda Unida. Llamazares y sus acolitos en un plis plas se han cargado definitivamente la organización en Valencia, apoyando a los que rompieron el grupo parlamentario valenciano y propiciaron una crisis sin precedentes en el seno de la organización, con el único fin de colocar de nuevo a Isaura Navarro, persona del grupo minoritario y ecosocialista en Valencia, en el parlamento de los diputados. Y todo esto asómbrense con el 28% de los votos de los miembros de la presidencia.En que se traduce esto, en que Gaspar Llamazares busca un grupo de cargos públicos y liberados, que sean sus acólitos y que le den carta blanca y no le pongan ningún tipo de problema a la hora de transformar a una fuerza alternativa como IU en una marca verde al modo de ICV. Es vergonzoso, es insostenible. Lo que Gaspar Llamazares no consiguió en la última asamblea con los votos de los delegados, añadir la palabra Verde a IU o pasar a ser una fuerza ecosocialista, rechazado de plano por la militancia, hoy Gaspar lo hace imponiendo candidatos en federaciones que no son de su incumbencia, o como también ha sucedido "cesar de sus actividades", así lo dice la resolución, a Felipe Alcáraz, Willy Meyer y Manuel Monereo como miembros de la presidencia ejecutiva federal de IU. Todo en vista de eliminar la crítica y la oposición a sus políticas que como se ve, tanto en números de afiliados, claramente a la baja, o en resultados electorales, no es más que nefasta.
Se han pasado periodos durísimos y tensos en estos últimos tiempos dentro de la organización, pero sin querer ser pesimista, creo que hoy ha comenzado el principio del fin de Izquierda Unida. La disyuntiva que queda ahora es el qué hacer. Mantenernos en una organización en la que no quieren que estemos pero en la que nosotros queremos estar, o bien dar el salto hacia delante y romper de una vez con la agonía de ver como un proyecto que fue ya no lo es ni será.
Antes nos distingüíamos del los demás partidos políticos en que más allá de personalismos y de mesianismos, nuestra integridad y fortaleza se basaba en el programa electoral, ese era nuestro punto de partida y nuestro fin. La aplicación del mismo, y quien quiera pactar con nosotros que se atenga a lo que en él hay escrito. Hoy la integridad se ha perdido gracias a un funesto personaje llamado Gaspar Llamazares, que tanto cesa a miembros de la presidencia federal, como se pasa por el ojete, los estatutos (véase el caso valenciano) y el programa electoral. Y para muestra un botón.
Los nacionalistas e Izquierda Unida reculan y apoyan a Zapatero para sacar adelante el canon digital
El Gobierno ha conseguido salvar el canon digital en el Congreso. Los partidos minoritarios CIU, ERC, PNV e IU dieron un giro radical en sus posiciones y acabaron por tumbar este jueves la enmienda que preveía la eliminación del canon digital y que ellos mismos habían aprobado hace una semana en el Senado. Las presiones del PSOE y de las entidades de gestión de los derechos de autor, como la Sociedad General de Autores (SGAE), dieron sus frutos. Sólo el Partido Popular y los diputados de ICV votaron a favor de la enmienda y, por tanto, en contra de esta polémica tasa.
Los primeros en recular fueron los diputados de Izquierda Unida, que anunciaron que votarían en contra de la enmienda, pese a que ésta había sido idea de sus colegas de grupo parlamentario, ICV. Isaura Navarro se encargó de la difícil tarea de explicar cómo el voto de parte de los diputados de su grupo iría en contra de sus convicciones, que pasan por calificar el canon de “impuesto incoherente y gestionado por entidades privadas”. CiU también cambió su discurso de forma drástica, negó que se trate de un impuesto y fundamentó su apoyo al canon en que posibilita al ciudadano a hacer copias privadas de las obras que compra. Ahora bien, reconocieron que algo no se estaba haciendo bien, dado el gran malestar social suscitado.
Javier Parra
Gaspar Llamazares trajo a Oskar Lafontaine a Madrid con la intención de usarlo como baza electoral de cara a Marzo. Se cree el asturiano que hacerse una foto con el líder de "La Izquierda" en Alemania es un aval que hará que la izquierda española se rinda a sus pies y le diga: "Si, ¡tu eres nuestro Lafontaine! ¡Te seguiremos!". Desgraciadamente las virtudes no se pegan, y dudo bastante que el alemán conozca la acción política de Llamazares porque si así fuera, dudo que hubiese aceptado hacerse una foto con el artífice de reventar Izquierda Unida y hacer que lo desprecie toda la izquierda alternativa.
Algunos líderes "llamazaristas" ya han declarado que no están cómodos junto a los símbolos comunistas, incluso que se avergüenzan de ellos. No sé si pensaban lo mismo cuando fué el PCE quien puso a disposición de IU todas sus sedes, sus recursos, sus hombres y mujeres, su dinero, sus esperanzas… Un PCE al que ahora, desde el entorno de Llamazares, se está intentando aislar y expulsar de la coalición, convirtiendo a IU en una organización sin militantes, una especie de "Coordinadora de cargos públicos", pero con el apoyo de los grandes medios de comunicación, eso sí. Unos medios que también desprecian, como los de Llamazares, a la izquierda anticapitalista.
El camino de Llamazares y los suyos es el mismo que emprendieron los Garrido, Almeida o Carrillo, aunque pretende hacerlo desde el control del aparato, recurriendo a purgas, expulsiones, y a la ayuda de medios los medios afines al PSOE.
Lafontaine abandonó la socialdemocracia para unir a la izquierda anticapitalista. Llamazares abandona la izquierda anticapitalista - si es que alguna vez estuvo en ella - para desembarcar en la socialdemocracia.
Y es que Llamazares no es Lafontaine, y por supuesto ni tiene la capacidad ni la intención de unir a la izquierda. Para unir a la izquierda no bastaría con unir a sus organizaciones en una estrategia común, sino en lo que es más importante, construir un discurso radicalmente distinto a lo existente, de izquierdas, internacionalista, republicano y verosímil. Un discurso que sólo será posible construir abandonando cualquier tipo de sectarismo, intolerancia o resentimiento.
Now I´m rading to: Manuel Vázquez Montalbán - Roldán ni vivo ni muerto
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